Sin pena ni gloria
Zapatero se las prometía muy felices cuando el pasado mes de enero recogió el testigo de la Presidencia rotatoria de la Unión Europea. Era una oportunidad irrepetible para que su figura ganase peso internacional y, sobre todo, para tomar oxígeno ante sus crecientes problemas internos. Sin duda confiaba en que la ocasión contribuiría a recuperar su deteriorada imagen [...]