Un presupuesto social y austero
El proyecto de Ley de Presupuestos Generales de la Comunidad de Madrid para 2010 entró ayer en el Parlamento regional y, aunque sin duda tendré ocasión de analizar los mismos de manera mas pormenorizada, me gustaría exponer las líneas generales de un presupuesto difícil en tiempos de crisis.
Es un presupuesto austero que, a pesar de bajar un 2’3% como consecuencia de la disminución de los ingresos, cumple con el objetivo de estabilidad presupuestaria, que exige al Gobierno una deuda inferior al 0,75% del PIB de la Comunidad de Madrid.
Es un presupuesto social que servirá para garantizar y mejorar los servicios sociales indispensables, ya que el gasto social representa el 79’18% de la totalidad de las cuentas públicas. A pesar de las dificultades presupuestarias, la Sanidad aumenta un 1’74%, la Educación un 1’15% y los Asuntos Sociales un 7’12%, de forma que 4 de cada 5 euros irán destinados a las diferentes políticas sociales.
Es un presupuesto contra la crisis, que apuesta por impulsar la actividad económica, mediante la rebaja de impuestos y la reducción del gasto. Permitirá que haya más dinero disponible para las empresas solventes que actualmente no tienen acceso a créditos y pondrán a disposición de los madrileños cerca de 2.100 millones de euros.
El proyecto de Ley de Presupuestos de la Comunidad de Madrid desmiente las tesis del Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero sobre la imposibilidad de contención del gasto. Mientras los Presupuestos del Estado están marcados por el déficit descontrolado y la subida de impuestos que prolongarán la salida de la crisis, el de la Comunidad de Madrid es un presupuesto austero que sin embargo apuesta por los servicios sociales. Madrid es el ejemplo de que es posible aunar el incremento del gasto social en unos presupuestos que no hipotecarán el futuro de la región con más deuda.
De nuevo, ha tenido que ser un Gobierno del Partido Popular el que haya demostrado que es posible e imprescindible, en la actual coyuntura de crisis económica, diseñar un presupuesto riguroso, que estimule el ahorro y, al tiempo, atienda a las necesidades de los ciudadanos.














La política presupuestaria de Aguirre demuestra su categoría política, más allá del tactismo. Política es tener una idea clara de lo que hay que hacer con un país, decía Ortega. Ese Ortega que tanto le gusta a Gallardón, y al que tanto manipula. Gallardón a diferencia de Aguirre no tiene una idea clara de la política presupuestaria. Gasta lo que no tiene y el que venga detrás que arree. Lo mismo en política cultural, y en tantos otros sectores de actividad. Pero, eso sí, las frases bonitas, aquellas que inducen a pensar que detrás hay un gran intelectual, ésas son todas de Gallardón. Claro, mientras Esperanza anda trabajando sobre las políticas de fondo, el sólo sobre la frase bonita, la cita de autoridad para salir del paso, el argumento brillante para encubrir la realidad. Así, hace pocos días nos ha dicho que para el 2010 va a congelar los impuestos y no va a subir ni el IPC. La gente desconoce que el año que viene el IPC será posiblemente negativo, de modo que Gallardón no hará nada, o sí, dejará los impuestos como están cuando si los adaptara al IPC tendría que bajarlos en el porcentaje que éste baje. Qué pillín, eh. Pero con su frase vacía nos ha convencido. Tontos que somos, tontos que éramos. Porque, mea culpa, debo decir que antes me admiraban las frase de Gallardón, las iba apuntando en una libretita, y un día, al repasarlas, me di cuenta de que siempre eran las mismas. La primera, esa de Marañón (ser liberal es…) que incumple diariamente con los hechos; de Ortega, la segunda: la lealtad es la distancia más corta enntre dos corazones (que nos lo diga él, precisamente él, el más desleal con Aznar, con Rajoy, con Esperanza y sobre todo con quienes le hemos votado un día tras otro); la tercera, la cuarta, la quinta… de Ortega otra vez, siempre para manipularle… Pero más allá de las palabras están los hechos: por sus obras los conoceréis, dice San Juan, y a Gallardón ya le conocemos por sus obras, no por sus palabras vacías.
Y para terminar una frase de Ortega, el libro de citas de Gallardón, esta vez dedicada a Rajoy: toda autentica política postula la unidad de los contrarios. Cuando alguien, en su manejo de los tiempos y las personas, consigue que un enfrentamiento llegue donde ha llegado es que no es un buen político porque en vez de unir, hace lo contrario. Y con más de cincuenta añitos está mál echarle la culpa a otros de la propia incapacidad para unir, que tiempo ha tenido para anticiparse a los problemas. Una cosa es la paciencia, otra la cobardía, la indolencia, el cálculo interesado.
Viva Esperanza Aguirre!!!!
Bien, subida en educación y sanidad. Tenéis el nombre, solo os falta el apellido: Pública!!!